miércoles 5 de noviembre de 2008

Abuelo

Todo es muy loco. Siempre creemos que podemos planear las cosas, que los humanos modificamos el medio ambiente, que el mundo gira según nuestras reglas y sin embargo, unos seres a quienes llamamos mascotas terminan decidiendo nuestras vidas y siendo nuestros propietarios.
Todavía estoy en la duda de si Oso y Rocky nacieron en 1993 ó 1994. En realidad no fueron solo ellos dos los que pisaron por primera vez este planeta ese día, fueron ocho; uno de los cuales nunca reaccionó.

Recuerdo que ese día era mi cumpleaños, estaba preparando la Les Paul Epiphone by Gibson Custom de Luxe (cuanto nombre para una guitarra), era mi orgullo. Anteriormente tenía una guitarra nacional que no sé si era Mellow String o Faim reformada por mí. Le había puesto buenas clavijas, un buen Di Marzio de doble bobina y le cambié la pintura. La Epiphone la compré cansado de que los dueños de las salas de ensayos me cargaran con las culpas de los aclopes que producía el otro guitarrista de la banda nada más porque mi guitarra no era Fender y no tenía la pinta de la Prodige de mi compañero en seis cuerdas.

Había cargado la Les Paul en el Citroen 3CV, que dicho sea de paso también, era mi otro orgullo. No solo estaba impecable, sino que tenía techo de fibra, estéreo, buenas butacas y funcionaba muy bien. Cargué también la Zoom 2020 y los cables. No necesitaba más, el Laney siempre en casa. Yo era quien ladraba y hacía de guitarra base, jamás en la vida me gustó hacer de primera guitarra, siempre consideré que una banda de Metal sin bases sólidas era fofa y como decíamos en el barrio: las estrellas van y vienen, las bases quedan.

Mi suegra estaba tomando mate o té, no recuerdo bien y Cachita hacía rato echada debajo de la mesa. Cuando de repente, totalmente callada (como siempre tan tímida), empezó a acomodarse y algo le asomó desde la bulba. Yo no lo podía creer, en mi cumpleaños y mi "hija adoptiva" regalándome "nietos"!!!!

No recuerdo bien quien se asomó primero, pero recuerdo perfectamente que una cosita amarilla de patitas blancas salió refunfuñando sin ayuda de la madre, empujando y abriéndose camino. Como yo nací del mismo modo dije "ese se va a llamar Roque". La ayudamos a Cachita en todo lo que pudimos y cuando terminaron de salir todos, impedimos que nuestra perrita viera el cachorro muerto, sacamos con cuidado el cuerpo inerte y lo dejamos en el fondo para enterrar a la noche después del ensayo.

En síntesis, de los ocho quedaron siete que se llamaban algo así:
Oso (parecía un oso de peluche de chico)
Roque (que después pasó a ser Rocky al enterarnos que es una nena)
Cachito (muy parecido a la madre)
La Loquita (tenía los nervios muy alterados la pobre)
Los mellizos (no sabíamos como llamarlos pero eran muy parecidos)
y una que regalamos al poco tiempo.

Nunca voy a olvidar que ni bien llegué al ensayo, lo primero que hice antes de saludar, fue decirles a los miembros de la banda:
Soy abuelo!!!!