sábado 1 de noviembre de 2008
Perros
Me encantan los perros. En casa tenemos tres y si no hubiese sido porque Cachita se fue al paraíso de los perros tendríamos un cuarteto de atorrantes.
Recuerdo que Cachi (como le decíamos de modo abreviado) la encontré en el trabajo, en ese entonces trabajaba de camionero con un camión playo y estaba preparando el vehículo para un viaje cuando de repente aparecieron dos perritas, tenían aspecto de cachorras y una se parecía a Rocky (la hija de Cachita en el futuro). Me gustaban las dos, pero como nunca fuimos un hogar de grandes recursos económicos tuve cruelmente que decidir por una. Sí, suena feo, pero el dinero solo alcanzaba para una sola mascota.
Como la que más me agradaba era Cachi, entonces la llamé y vino la otra, pero haciendo uno que otro engaño la tomé en brazos a la tímida de Cachi (en realidad desea llevar las dos, ¿pero de donde sacaba el dinero para mantenerlas?) y la até con un zuncho de empaquetado de cajas que encontré en el piso a un caño que se asomaba de la pared. Terminé de colocar la lona sobre la carga, la aseguré con la soga (aprendí a hacer nudos muy buenos y fuertes en ese trabajo), cargué la perrita y desvié mi camino a casa antes de ir al cliente. Ya había levantado otra perrita anterior a Cachita, pero cometí el error de llevarla al cliente y se perdió dentro de la fábrica de cajas, como no la encontré, volví al trabajo. Por suerte a la semana siguiente me enteré de que uno de los empleados de esa empresa la había adoptado.
Cuando llegamos a casa, la perrita había meado toda la alfombra del camión. Se asustaba de todos los ruidos del motor, de los pozos, la bocinas.... entonces bajé la cachorra y la volví a atar pero en la columna del tanque de agua del patio. Era temprano y desperté a Marisa para presentarle la novedad.
- ¿Qué es eso que se queja tanto??- dijo mi esposa.
- Nada, asomate y vas a ver....-
- No, sacá esa cosa llorona y quejosa de casa!!!-
- Está asustada y es cachorra..... te va a gustar, es muy linda. Ah! Dejo la alfombra, la acaba de mear.-
No me equivoqué. Cuando volví a la tarde, estaban Marisa y Cachita (que todavía no tenía nombre) jugando.
La perrita era una mestiza de Golden Retrivier, muy inteligente y aprendía todo muy rápido.
No teníamos idea que nombre iba a tener, pero como teníamos un perrito de trapo llamado Cachilo.... era obvio que Cachi iba a ser la Cachita de la casa. Le quedó Cachi con el tiempo. Nunca me maté bautizando a los chuchos....
Cuantos recuerdos y cuantas aventuras/desventuras tuvo nuestra Cachita... pero eso lo voy a dejar para la próxima entrada.
Saludos
Recuerdo que Cachi (como le decíamos de modo abreviado) la encontré en el trabajo, en ese entonces trabajaba de camionero con un camión playo y estaba preparando el vehículo para un viaje cuando de repente aparecieron dos perritas, tenían aspecto de cachorras y una se parecía a Rocky (la hija de Cachita en el futuro). Me gustaban las dos, pero como nunca fuimos un hogar de grandes recursos económicos tuve cruelmente que decidir por una. Sí, suena feo, pero el dinero solo alcanzaba para una sola mascota.
Como la que más me agradaba era Cachi, entonces la llamé y vino la otra, pero haciendo uno que otro engaño la tomé en brazos a la tímida de Cachi (en realidad desea llevar las dos, ¿pero de donde sacaba el dinero para mantenerlas?) y la até con un zuncho de empaquetado de cajas que encontré en el piso a un caño que se asomaba de la pared. Terminé de colocar la lona sobre la carga, la aseguré con la soga (aprendí a hacer nudos muy buenos y fuertes en ese trabajo), cargué la perrita y desvié mi camino a casa antes de ir al cliente. Ya había levantado otra perrita anterior a Cachita, pero cometí el error de llevarla al cliente y se perdió dentro de la fábrica de cajas, como no la encontré, volví al trabajo. Por suerte a la semana siguiente me enteré de que uno de los empleados de esa empresa la había adoptado.
Cuando llegamos a casa, la perrita había meado toda la alfombra del camión. Se asustaba de todos los ruidos del motor, de los pozos, la bocinas.... entonces bajé la cachorra y la volví a atar pero en la columna del tanque de agua del patio. Era temprano y desperté a Marisa para presentarle la novedad.
- ¿Qué es eso que se queja tanto??- dijo mi esposa.
- Nada, asomate y vas a ver....-
- No, sacá esa cosa llorona y quejosa de casa!!!-
- Está asustada y es cachorra..... te va a gustar, es muy linda. Ah! Dejo la alfombra, la acaba de mear.-
No me equivoqué. Cuando volví a la tarde, estaban Marisa y Cachita (que todavía no tenía nombre) jugando.
La perrita era una mestiza de Golden Retrivier, muy inteligente y aprendía todo muy rápido.
No teníamos idea que nombre iba a tener, pero como teníamos un perrito de trapo llamado Cachilo.... era obvio que Cachi iba a ser la Cachita de la casa. Le quedó Cachi con el tiempo. Nunca me maté bautizando a los chuchos....
Cuantos recuerdos y cuantas aventuras/desventuras tuvo nuestra Cachita... pero eso lo voy a dejar para la próxima entrada.
Saludos
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