miércoles 17 de diciembre de 2008
La muerte nos visita
Se dice que los canes presienten la parca acechar. Cuando la muerte ronda, siempre he escuchado desde chico de que los perros aúllan, lloran y se lamentan como pidiendo en sus lágrimas que el ángel del más allá se apiade de su amo.
Era un día normal, común y corriente. Los chicos jugaban en la calle aprovechando que ésta es todavía de tierra hoy en casi 2009. Esos días tan típicos de los `90. Almorzamos, creo que miramos TV (todavía teníamos uno) y como tenía que hacer el mantenimiento del Citroen 3CV, entonces nos pusimos manos a la obra mi esposa y yo.
Siempre que cambié el aceite del motor, levanté el auto con el gato hidráulico, lo aseguré con algo suficientemente alto como para protegerme de la caída del vehículo y con mi bidón plástico cortado al medio y mis queridas llaves-tubo vaciaba el aceite viejo del rodado.
Mi suegra estaba preparándose un té con galletas, mirando su programa favorito, sentada sobre la cama y a su costado un ropero viejo de esos que tenían patas altas, de esos que cuando chico eran buenos para esconderse debajo. Cachita, una vez grandes e independientes Oso y Rocky, dormitaba junto a sus hijos, la tarde estaba agradable. Marisa, a mi lado ayudando con la tarea del cambio del hidrocarburo en la parte delantera de la casa.
* Ay ay ay!!!...
Paf!
Escuchamos los gritos de mi suegra seguido de un fuerte golpe. Entramos a toda prisa y nos encontramos con el cuerpo inerte de Aída, mitad debajo del ropero como queriéndose ocultar en un juegos de escondidas pero con los brazos pegados al cuerpo, las manos a los costados de la cintura, boca abajo.
La escena fue terrible, saqué el cuerpo de debajo del mueble y lo recosté sobre la cama. Cada vez que movía a mi suegra para acomodarla salía de su boca como un borboteo, como cuando hierve una pava de agua, Marisa lloraba desesperada. En ningún momento supe que hacer, nunca en mi vida hice curso alguno de supervivencia o cosa por el estilo, ¿cómo puedo salvar a alguien si no tengo idea por donde empezar?
Llamamos a la ambulancia de inmediato, tardó apenas unos minutos, pero ese tiempo siempre es eterno en estos casos. Una vez llegada la ayuda, subí el cuerpo al vehículo. Trataron de reanimarla. Les conté como sucedió todo y me dijeron que no había nada que hacer, que aparentemente Aída sufrió una muerte súbita, llevaron el cadaver. Jamás se me cruzó por la cabeza que mi suegra se iba a ir de un día para el otro así como así. No estaba preparado.
Nunca fuimos un hogar donde el dinero abunda o llega fácil. En casa, cada moneda cuesta mucho sudor. Mi obra social de comercio de aquél entonces apenas si cubría a mi esposa, no tengo idea de como serán hoy día las “prestaciones” de dicha obra social, pero siempre dio mucho que desear. Lo peor era que en ese entonces no teníamos ni solo centavo partido al medio para sepultar a mi suegra y algunos vecinos nos ayudaron haciendo una colecta para comprar un féretro un poco decente, el ataúd que daba el municipio a los indigentes o desamparados era más o menos un cajón de frutas. Como no hicimos gran velatorio debido a que nunca estuvimos de acuerdo a la exposición de un cadáver por el simple sentido que este acto en nada ayuda además de que en el barrio no tenemos parientes y que mi suegra tampoco tenía familiares vivos, la sepultura fue casi inmediata.
No alquilamos ningún servicio funerario, siempre nos pareció inapropiado pasear un difunto para que la chusma tenga algo de que hablar, los muertos son muy íntimos y el sentido de las casas funerarias queda más que fundamentado: “pasan tantos que nunca sabrás quién murió a menos que te inmiscuyas en sentimientos ajenos”
Entiendo muy bien que si pagamos prácticamente lo mínimo de lo mínimo, que no te den flores, café, regalos, souveniers.... tampoco habíamos alquilado el local fúnebre porque la gente de la Capilla del Puente nos ofreció velar a mi suegra allí. Yo no soy cristiano, no tengo ninguna simpatía por Cristo y algunas de sus enseñanzas, tampoco puedo decir que todo lo que hizo/hace/hará el cristianismo es malo, pero una ayuda desinteresada es una ayuda y como Aída era cristiana, la capilla se encuentra a la vuelta de casa y otros factores, todo encuadra.
¿Tenía sentido alguno cambiar las reglas del juego solo por mis convicciones?
No.
Entiendo bien que la empresa de servicios fúnebres tiene que ganar dinero, a pesar de nunca tener un centavo en mi bolsillo siempre he amado el capitalismo bien entendido, la malos hábitos y el abuso a través de los capitales nunca lo entendí porque justamente es un derroche de dinero no solo para quien abusa, sino para quien lo padece.
Nos pasearon por las peores calles del barrio camino al cementerio, no solo porque en aquél entonces, Malvinas Argentinas no contaba con gran infraestructura urbana (hoy tampoco mejoró tanto), sino que el conductor de la ambulancia que llevaba el cadáver de mi suegra parecía saber de memoria cual eran las peores y más bacheadas calles de nuestra zona. Mientras seguía con mi auto el móvil blanco de cruz verde, como siempre yo tan calculador, iba sacando la cuenta del costo del acto de humillación al guiarnos por los peores lugares del partido.
* ¿Qué les sucede a éstos? - pensaba
* ¿Son idiotas?, ¿no se dan cuenta del costo que están dejando en amortiguadores, combustible, piezas móviles? En vez de ir por Ruta 8 que es directo, se ahorra combustible y no se rompe nada, usan el peor de los caminos!!! Además, el chofer, un sínico total. Si no nos vigila nadie a causa del bajo presupuesto, ¿por qué no nos lleva por un camino decente, termina rápido y después duerme una siesta para justificar el tiempo? Ese conductor no solo es un estúpido mulo de la patronal, sino que se pasa de chupa-medias, mala-gente, arrastrado..... - y todo aquello que se me ocurrió.
Bueno, dejaron el ataúd bajo tierra, como siempre. Hubo que darles una propina a los sepultureros, de eso se encargó mi hermana, yo estaba quebrado, todavía no había cobrado y de paso la empresa donde trabajaba me descontó el premio a la asistencia por acompañar a mi esposa en un momento tan traumático para ella. Como quién dice: estaba frito.
Mis perros se sentían raros, sabían que faltaba alguien en casa. Del momento que subí el cuerpo al vehículo de emergencia, es como que se dieron cuenta que algo estaba cambiando, que nada volvería a ser como antes. Tenían toda la razón. A partir de la ausencia de Aída, hubo quienes preguntaron si éramos propietarios de nuestra casa, la historia es muy simple: nuestro terreno es grande y está bastante vacío, tenemos la villa a “un toque” y a la gente de estos lugares marginados, el peronismo y la izquierda populacha les enseñaron que todo se les tiene que dar y que nada cuesta sudor. Cuando una propiedad queda vacía de propietarios, es casi instantáneo que este tipo de gente la usurpe sin importar herederos o legalidades “porque el pueblo tiene derecho a una vivienda!!!!”. Claro, nadie les dijo que para tener una vivienda hay que comprar un terreno, edificar, pagar impuestos... Argentina tiene los vicios de tomar terrenos, especialmente fiscales, para alojar a los pobres, de este modo, en un futuro cercano o lejano, los populistas politiqueros del partido mayoritario de la derecha (Justicialismo) y sus perros falderos obedientes y serviles de este partido (la izquierda populacha), usan como fuerza de choque a los marginados con el viejo verso de la justicia social y no sé cuanto. Entonces invadir lo ajeno (los peronistas y la izquierda populista siempre hablan pestes de los piratas ingleses, ¿loco, no?) es lo correcto. De modo que para sacarlos, una vez usurpada la propiedad, los herederos deben recurrir a la justicia, la fuerza legal, fuerza bruta y otras cosas. El caso es que cuando había una mujer embarazada que era parte de los usurpadores, nadie los podía echar en aquél entonces sin importar cuantos derechos tienes sobre lo propio.
¿Conveniencia política?
Seguro.
Digo yo: Es fácil que estos políticos populistas repartan lo ajeno, la onda es que nunca vi uno de estos llevar a las masas oprimidas a vivir en sus propiedades y de paso que les hagan una villa en las estancias de descanso que tienen en abundancia con sus piscinas de 6 millones de litros. Cierto, “¿por qué repartir lo mío si para eso está el sudor de los giles*???” (*trabajadores)
Cachy, Oso y Rocky siempre fueron muy guardianes, nunca privo a mis mascotas apropiarse de la casa. Ellos tienen su puertita por donde van y vienen de aquí a allá sin pedir permiso a nadie, yo incluido. Desde el momento de la ausencia de Aída, noté que no solo eran guardianes, sino que se habían hecho perros totalmente agresivos, antisociales. Luego un vecino me contó que hubo gente preguntando por nuestra propiedad y que a los perros los fastidiaban mucho cuando no estábamos en casa. Al no estar mi suegra todo el día y los perros no saber hablar castellano para contar nada, algunos incautos se dedicaban a molestar a los canes.
¿Cúal es el fin?
Si uno piensa un poco, la eliminación del estorbo es el camino más corto y práctico. Mis perros, por más que siempre tengo tela de arañas en los bolsillos en lugar de billetes, no les faltan vacunas. En casa, por una cuestión, no solo de salud, sino de respeto, los chuchos tienen dentro de lo posible todas las aplicaciones habidas y por haber. Hoy se come menos, no me compro una remera, no voy al cine, pero los pichichos tienen el derecho de estar sanos.
* Tu perro es malo, tu perro me mordió! - Claro, nunca aclaran cuantos garrotazos ellos les dan a través del alambrado... lo sé bien porque los pajaritos me cuentan todo.
* ¿Cual fue? - preguntó Marisa
* Ése, el marrón de trompa negra! -
* ...y como fue? -
* Salió y me mordió -
* Mis perros se llevan bien con todos los vecinos, ¿por qué justo a vos tuvo que morderte? -
* Eeeeh..... salió y me mordió! -
* ...y vos, qué le hiciste? -
* Nada, pero si no quiere que la denuncie me tiene que dar plata (dinero) para el médico!!! (mentira, es para chupar vino tirado en una zanja y fumar porro, los vi y veo a diario) -
Entonces Marisa entró a casa, buscó las libretas sanitarias de los chuchos y se las enseñó al demandante.
* Éstas son las libretas de nuestros perros, están todos vacunados, si querés hacer la denuncia, hacela pero yo no tengo por qué darte dinero. -
* Sí, pero me mordieron y usted me tiene que pagar! - dijo
* Hacé la denuncia, no tengo plata, los perros están en regla! -
Se fue y no volvieron a molestar (siempre en grupo, por supuesto), al menos de este modo. Tiempo siguiente encontraron otro modo, pero eso lo dejo para más adelante.
Era un día normal, común y corriente. Los chicos jugaban en la calle aprovechando que ésta es todavía de tierra hoy en casi 2009. Esos días tan típicos de los `90. Almorzamos, creo que miramos TV (todavía teníamos uno) y como tenía que hacer el mantenimiento del Citroen 3CV, entonces nos pusimos manos a la obra mi esposa y yo.
Siempre que cambié el aceite del motor, levanté el auto con el gato hidráulico, lo aseguré con algo suficientemente alto como para protegerme de la caída del vehículo y con mi bidón plástico cortado al medio y mis queridas llaves-tubo vaciaba el aceite viejo del rodado.
Mi suegra estaba preparándose un té con galletas, mirando su programa favorito, sentada sobre la cama y a su costado un ropero viejo de esos que tenían patas altas, de esos que cuando chico eran buenos para esconderse debajo. Cachita, una vez grandes e independientes Oso y Rocky, dormitaba junto a sus hijos, la tarde estaba agradable. Marisa, a mi lado ayudando con la tarea del cambio del hidrocarburo en la parte delantera de la casa.
* Ay ay ay!!!...
Paf!
Escuchamos los gritos de mi suegra seguido de un fuerte golpe. Entramos a toda prisa y nos encontramos con el cuerpo inerte de Aída, mitad debajo del ropero como queriéndose ocultar en un juegos de escondidas pero con los brazos pegados al cuerpo, las manos a los costados de la cintura, boca abajo.
La escena fue terrible, saqué el cuerpo de debajo del mueble y lo recosté sobre la cama. Cada vez que movía a mi suegra para acomodarla salía de su boca como un borboteo, como cuando hierve una pava de agua, Marisa lloraba desesperada. En ningún momento supe que hacer, nunca en mi vida hice curso alguno de supervivencia o cosa por el estilo, ¿cómo puedo salvar a alguien si no tengo idea por donde empezar?
Llamamos a la ambulancia de inmediato, tardó apenas unos minutos, pero ese tiempo siempre es eterno en estos casos. Una vez llegada la ayuda, subí el cuerpo al vehículo. Trataron de reanimarla. Les conté como sucedió todo y me dijeron que no había nada que hacer, que aparentemente Aída sufrió una muerte súbita, llevaron el cadaver. Jamás se me cruzó por la cabeza que mi suegra se iba a ir de un día para el otro así como así. No estaba preparado.
Nunca fuimos un hogar donde el dinero abunda o llega fácil. En casa, cada moneda cuesta mucho sudor. Mi obra social de comercio de aquél entonces apenas si cubría a mi esposa, no tengo idea de como serán hoy día las “prestaciones” de dicha obra social, pero siempre dio mucho que desear. Lo peor era que en ese entonces no teníamos ni solo centavo partido al medio para sepultar a mi suegra y algunos vecinos nos ayudaron haciendo una colecta para comprar un féretro un poco decente, el ataúd que daba el municipio a los indigentes o desamparados era más o menos un cajón de frutas. Como no hicimos gran velatorio debido a que nunca estuvimos de acuerdo a la exposición de un cadáver por el simple sentido que este acto en nada ayuda además de que en el barrio no tenemos parientes y que mi suegra tampoco tenía familiares vivos, la sepultura fue casi inmediata.
No alquilamos ningún servicio funerario, siempre nos pareció inapropiado pasear un difunto para que la chusma tenga algo de que hablar, los muertos son muy íntimos y el sentido de las casas funerarias queda más que fundamentado: “pasan tantos que nunca sabrás quién murió a menos que te inmiscuyas en sentimientos ajenos”
Entiendo muy bien que si pagamos prácticamente lo mínimo de lo mínimo, que no te den flores, café, regalos, souveniers.... tampoco habíamos alquilado el local fúnebre porque la gente de la Capilla del Puente nos ofreció velar a mi suegra allí. Yo no soy cristiano, no tengo ninguna simpatía por Cristo y algunas de sus enseñanzas, tampoco puedo decir que todo lo que hizo/hace/hará el cristianismo es malo, pero una ayuda desinteresada es una ayuda y como Aída era cristiana, la capilla se encuentra a la vuelta de casa y otros factores, todo encuadra.
¿Tenía sentido alguno cambiar las reglas del juego solo por mis convicciones?
No.
Entiendo bien que la empresa de servicios fúnebres tiene que ganar dinero, a pesar de nunca tener un centavo en mi bolsillo siempre he amado el capitalismo bien entendido, la malos hábitos y el abuso a través de los capitales nunca lo entendí porque justamente es un derroche de dinero no solo para quien abusa, sino para quien lo padece.
Nos pasearon por las peores calles del barrio camino al cementerio, no solo porque en aquél entonces, Malvinas Argentinas no contaba con gran infraestructura urbana (hoy tampoco mejoró tanto), sino que el conductor de la ambulancia que llevaba el cadáver de mi suegra parecía saber de memoria cual eran las peores y más bacheadas calles de nuestra zona. Mientras seguía con mi auto el móvil blanco de cruz verde, como siempre yo tan calculador, iba sacando la cuenta del costo del acto de humillación al guiarnos por los peores lugares del partido.
* ¿Qué les sucede a éstos? - pensaba
* ¿Son idiotas?, ¿no se dan cuenta del costo que están dejando en amortiguadores, combustible, piezas móviles? En vez de ir por Ruta 8 que es directo, se ahorra combustible y no se rompe nada, usan el peor de los caminos!!! Además, el chofer, un sínico total. Si no nos vigila nadie a causa del bajo presupuesto, ¿por qué no nos lleva por un camino decente, termina rápido y después duerme una siesta para justificar el tiempo? Ese conductor no solo es un estúpido mulo de la patronal, sino que se pasa de chupa-medias, mala-gente, arrastrado..... - y todo aquello que se me ocurrió.
Bueno, dejaron el ataúd bajo tierra, como siempre. Hubo que darles una propina a los sepultureros, de eso se encargó mi hermana, yo estaba quebrado, todavía no había cobrado y de paso la empresa donde trabajaba me descontó el premio a la asistencia por acompañar a mi esposa en un momento tan traumático para ella. Como quién dice: estaba frito.
Mis perros se sentían raros, sabían que faltaba alguien en casa. Del momento que subí el cuerpo al vehículo de emergencia, es como que se dieron cuenta que algo estaba cambiando, que nada volvería a ser como antes. Tenían toda la razón. A partir de la ausencia de Aída, hubo quienes preguntaron si éramos propietarios de nuestra casa, la historia es muy simple: nuestro terreno es grande y está bastante vacío, tenemos la villa a “un toque” y a la gente de estos lugares marginados, el peronismo y la izquierda populacha les enseñaron que todo se les tiene que dar y que nada cuesta sudor. Cuando una propiedad queda vacía de propietarios, es casi instantáneo que este tipo de gente la usurpe sin importar herederos o legalidades “porque el pueblo tiene derecho a una vivienda!!!!”. Claro, nadie les dijo que para tener una vivienda hay que comprar un terreno, edificar, pagar impuestos... Argentina tiene los vicios de tomar terrenos, especialmente fiscales, para alojar a los pobres, de este modo, en un futuro cercano o lejano, los populistas politiqueros del partido mayoritario de la derecha (Justicialismo) y sus perros falderos obedientes y serviles de este partido (la izquierda populacha), usan como fuerza de choque a los marginados con el viejo verso de la justicia social y no sé cuanto. Entonces invadir lo ajeno (los peronistas y la izquierda populista siempre hablan pestes de los piratas ingleses, ¿loco, no?) es lo correcto. De modo que para sacarlos, una vez usurpada la propiedad, los herederos deben recurrir a la justicia, la fuerza legal, fuerza bruta y otras cosas. El caso es que cuando había una mujer embarazada que era parte de los usurpadores, nadie los podía echar en aquél entonces sin importar cuantos derechos tienes sobre lo propio.
¿Conveniencia política?
Seguro.
Digo yo: Es fácil que estos políticos populistas repartan lo ajeno, la onda es que nunca vi uno de estos llevar a las masas oprimidas a vivir en sus propiedades y de paso que les hagan una villa en las estancias de descanso que tienen en abundancia con sus piscinas de 6 millones de litros. Cierto, “¿por qué repartir lo mío si para eso está el sudor de los giles*???” (*trabajadores)
Cachy, Oso y Rocky siempre fueron muy guardianes, nunca privo a mis mascotas apropiarse de la casa. Ellos tienen su puertita por donde van y vienen de aquí a allá sin pedir permiso a nadie, yo incluido. Desde el momento de la ausencia de Aída, noté que no solo eran guardianes, sino que se habían hecho perros totalmente agresivos, antisociales. Luego un vecino me contó que hubo gente preguntando por nuestra propiedad y que a los perros los fastidiaban mucho cuando no estábamos en casa. Al no estar mi suegra todo el día y los perros no saber hablar castellano para contar nada, algunos incautos se dedicaban a molestar a los canes.
¿Cúal es el fin?
Si uno piensa un poco, la eliminación del estorbo es el camino más corto y práctico. Mis perros, por más que siempre tengo tela de arañas en los bolsillos en lugar de billetes, no les faltan vacunas. En casa, por una cuestión, no solo de salud, sino de respeto, los chuchos tienen dentro de lo posible todas las aplicaciones habidas y por haber. Hoy se come menos, no me compro una remera, no voy al cine, pero los pichichos tienen el derecho de estar sanos.
* Tu perro es malo, tu perro me mordió! - Claro, nunca aclaran cuantos garrotazos ellos les dan a través del alambrado... lo sé bien porque los pajaritos me cuentan todo.
* ¿Cual fue? - preguntó Marisa
* Ése, el marrón de trompa negra! -
* ...y como fue? -
* Salió y me mordió -
* Mis perros se llevan bien con todos los vecinos, ¿por qué justo a vos tuvo que morderte? -
* Eeeeh..... salió y me mordió! -
* ...y vos, qué le hiciste? -
* Nada, pero si no quiere que la denuncie me tiene que dar plata (dinero) para el médico!!! (mentira, es para chupar vino tirado en una zanja y fumar porro, los vi y veo a diario) -
Entonces Marisa entró a casa, buscó las libretas sanitarias de los chuchos y se las enseñó al demandante.
* Éstas son las libretas de nuestros perros, están todos vacunados, si querés hacer la denuncia, hacela pero yo no tengo por qué darte dinero. -
* Sí, pero me mordieron y usted me tiene que pagar! - dijo
* Hacé la denuncia, no tengo plata, los perros están en regla! -
Se fue y no volvieron a molestar (siempre en grupo, por supuesto), al menos de este modo. Tiempo siguiente encontraron otro modo, pero eso lo dejo para más adelante.
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