
No hubo burocracia, hice el pedido y lo concedieron. La empresa de trenes subterráneos de Capital Federal me dio el permiso para ejecutar mi instrumento en sus túneles.
- Qué bueno, vamos a poner un cello en la estación de Plaza Miserere!!! Podés empezar mañana mismo; pasá a buscar el permiso por la central- Dijo la encargada de espectáculos del subte. Tanta celeridad me tomó descuidado.
-Ejem! El problema es que creía que iban a tardar alrededor de un mes y eso me daría tiempo a elegir y practicar el repertorio, no tengo nada inmediato. ¿Puedo llamarte en una semana?-
-No hay problema, podés empezar cuando gustes.- Contestó simpáticamente.
A los siete días hice mi presentación
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No voy a olvidar que había hablado a todo el alumnado del Conservatorio donde iba a estudiar (chicos, grandes, jóvenes, viejos, perro, gato, rata, cucaracha...) a ver si alguien "se prendía" o "me hacía la segunda" de tocar bajo tierra o en la mismísima calle Florida.
- "No, tengo miedo"
- "No, nos pueden robar los instrumentos"
- "No, es demasiado arriesgado"
- "No, me estás pidiendo que deje mi trabajo y me voy a quedar sin jubilación" (jamás he pedido eso, vaya a saber que cosas alucinó ¿?)
- "No, blablablá..."
Respuestas iban y venían, cansado de tantos miedos y negativas de mis compañeros, me lancé solitario.
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Guglielmo Quarenghi, el genial maestro italiano, nos dejó su más grande obra, su Método de violoncello para que los humanoides como yo pudiéramos aprender de su gran capacidad y genialidad. Como buen humanoide, nunca me he adaptado a seguir el programa de enseñanza estudiantil para aprender a tocar siguiendo el paso a paso típico de cualquier escuela. Los que nos hicimos en la calle con nuestros instrumentos, tenemos nuestro propio método: ir a lo que nos insteresa.
De este modo, en el mundo externo a los conservatorios, se puede apreciar excelentes compositores y autores que no tienen idea de lo que es un quinto con séptima, pero a la hora de conmover corazones, lo hacen y más que bien. En la calle está todo: el que estudió, el que no estudió, el que nació burro y el que de burro no tiene nada... todo es posible fuera de las paredes de la academia.
Revolviendo la biblioteca del conservatorio, buscando material, me topé con parte de un viejo libro de 1875 de un autor que no nos enseñaban en clases. Ya sabía leer y tararear bastante las partituras que enfrentaba a diario, entonces podía elegir aquello que iba a estudiar. Nunca usé mi tiempo en nada que no me guste, ejecuto la música que me hace sentir bieny punto; de lo contrario, no toco. Había visto a Grutzmacher y sus ejercicios diaros, a Sebastian Lee y sus estudios, a Popper... por supuesto, sus estudios para principiantes, es obvio. No sé como apareció o fue a parar a mis manos, lo único que sé es que esa parte de libro viejo vino a mí y automáticamente hizo impacto en mi futuro. Tenía una presentación casi-igual a los otros métodos pero "su aire" era distinto.
...blablablá, blablablá...
composto da
GUGLIELMO QUARENGHI
Professore di violoncello nel Regio Conservatorio de Musica in Milano
No me gusta ser ilegal, pero no los veía a los de la imprenta propietaria de los derechos haciendo un precio especial para que 1 solo libro de cello se venda a un alumno de pocos recursos económicos. Siempre compré original y amo comprar original, pero si los precios despiadados de las empresas no permiten educarme y crecer... y sí, muchachos. No se quejen, Uds impulsan el mercado negro, nosotros jugamos como podemos vuestro juego. Eso fue ya hace mucho, hoy día podrían liberar a Quarenghi bajo licencia Creative Commons; total, si el Señor Guglielmo Quarenghi murió antes del siglo XX, son muchos años... es una idea, nada más.
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No tenía nada bien ensayado, pero en esos años de estudiar en el "aula pasillo" (un pequeño pasillo en desuso convertido en aula de prácticas) del conservatorio, de escaparme del mis obligaciones laborales y en horario de trabajo estudiar, de mamar toda esa cuarta parte del Método de Guglielmo Quarenghi por cuenta propia, decidí que empezaría la semana siguiente con unos cuantos de sus estudios y algunas cosas mías. Había construido de este modo mis pequeños conciertos no solo por saber de memoria los estudios de Quarenghi, sino porque esos estudios tienen la suficiente musicalidad como para pasar por obras de cello. Es poco frecuente que un estudio suene a obra, Quarenghi lo lograba sin dificultad, técnica y sentimiento en un solo papel, ¡que maravilla!
Poco a poco fui llenando el tiempo con obras mías y obras del gran Guglielmo, fue entonces cuando vino la Historia de una dulce y fugaz coincidencia...

Cuando, de repente... aparece una chica, me tira mala onda de mi look empelucado y arrancándome el ficticio cabello lo deja con desdén a un costado ensuciándose en el suelo. Me rodea haciéndome caras raras y entonces desde lo más profundo de mi alma, sale por mi instrumento una melodía árabe (Dominando la serpiente - Roque Morel) muy intrincada con muchos cambios de tiempo, terminando en una burla musical hacia la interruptora de barroquismo. Ofendida se va e inmediatamente llega otra bailarina que impacta y conquista al cellista, hipnotiza al músico con sus encantos y un fondo musical percutido abandonándolo transpirando.Una vez que el instrumentista quiere ejecutar su obra, aparece la primer candidata y tratando de conquistarlo, danza un estudio de Guglielmo Quarenghi adaptado a las circunstancias, se va y llega la segunda bailarina que disputando el corazón del cellista, logra una danza muy sensual acompañada de La arábiga (Roque Morel). En un momento, la belleza pisa el pié derecho del músico de modo cruel y premeditado descontralando la ejecución de la obra.
Repentinamente ambas se encuentran y disputan un duelo de danza (Little Jazz & Rock and Roll - Roque Morel), pasando a extremos con Rapmetal (Roque Morel) y terminando en la decepción de la segunda bailarina que se va totalmente harta de la innacción del cellista.
Logrado el cometido, la primer candidata, pide danza y sale al ruedo Solvejg`s song de Edvar Grieg, pero no... pide otro y sale un Adiós nonino de Astor Piazzolla, pero no... pide un tercero y sale Songs my mother taught me (Dvorak), pero no... luego de tercera interrupción y la malograda combinación de música y danza, la bailarina cae muerta de un ataque de nervios (que histérica, jah jah!), dejando al interrumpido cellista solo y en paz quien, de una vez por todas, yendo a buscar la peluca blanca de la discordia, calzandola lo más torcida y honrosamente posible, logra terminar la ejecución de el Preludio de la Suite de Bach tan famosa.
Se incorpora, saluda al público y en el momento de retirarse, la muerta sale disparada como un cañón, atropellando al músico y quejándose de que la van a dejar sola en el escenario frío batiendo los brazos con enojo incontenible.
Nota para los extremistas:
No tengo nada en contra de la música barroca, simplemente no me gusta. Decir simplemente no me gusta no quiere decir que quiero que desaparezca, ¿se entiende?
